Esdras 2:1-58 NTV
2 Esta es la lista de los desterrados judíos de las provincias que regresaron de su cautiverio. El rey Nabucodonosor los había desterrado a Babilonia, pero ahora regresaron a Jerusalén y a las otras ciudades de Judá donde vivían originalmente. 2 Sus líderes fueron Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Seraías, Reelaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana.
(Aquí están los nombres y el numero de personas de este grupo)
36 Estos son los sacerdotes que regresaron del destierro:
(Aquí están los nombres y el numero de personas de este grupo)
40 Estos son los levitas que regresaron del destierro:
(Aquí están los nombres y el numero de personas de este grupo)
43 Regresaron del destierro los descendientes de estos sirvientes del templo:
(Aquí están los nombres y el numero de personas de este grupo)
55 Regresaron del destierro los descendientes de estos sirvientes del rey Salomón:
(Aquí están los nombres y el numero de personas de este grupo)
58 En total, los sirvientes del templo y los descendientes de los sirvientes de Salomón fueron trescientas noventa y dos personas.
Estimado lector
Este capítulo es, a primera vista, una lista interminable de nombres y números. Es la lista de un censo y quizás parezca que Dios no tiene nada que mostrar allí, pero esa es una percepción equivocada: detrás de cada cifra hay una decisión personal que costó algo. Ese listado muestra a cuarenta y dos mil trescientas sesenta personas decidieron dejarlo todo en Babilonia y regresar a una tierra en ruinas, a una ciudad destruida, a un templo que ya no existía. Eran personas que habían echado raíces en una tierra extranjera, cuyos hijos habían nacido en el exilio, que habían comenzado de cero y ya tenían algo construido. Y sin embargo deciden regresar.
Y esto es importante entenderlo pues no todos los desterrados regresaron. Muchos no quisieron abandonar sus casas, negocios y las raíces que tenían en Babilonia. El exilio había durado décadas y para muchos la tierra prometida era solo una cuentos de los abuelos. Muchos no entendían el valor de lo que estaba en esa tierra que solamente conocían de nombre. Quedarse era lo razonable. Volver era un acto de fe pura.
Por eso la lista importa. Cada nombre registrado es el nombre de alguien que eligió la promesa de Dios sobre la comodidad del presente. Sacerdotes, levitas, cantores, porteros, sirvientes del templo, todos con un lugar en el registro, todos contados por Dios, ninguno anónimo para Él.
Y al llegar, lo primero que hicieron fue dar ofrendas voluntarias para reconstruir lo que estaba destruido. No esperaron a tener todo resuelto para comenzar a contribuir. Ellos no olvidaron que la fe que regresa también ofrenda.
Estas instalado cómodamente en tu “Babilonia” o estás dispuesto a regresar a lo que Dios te ha llamado, cueste lo que cueste?
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.