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Tiempo a solas con Dios

La mano invisible que mueve la historia.

martes, 25 de agosto de 2026

ESDRAS 1:1-4 NTV

1 En el primer año de Ciro, rey de Persia,[a] el Señor cumplió la profecía que había dado por medio de Jeremías.[b] Movió el corazón de Ciro a poner por escrito el siguiente edicto y enviarlo a todo el reino: 2 «Esto dice Ciro, rey de Persia: »“El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra. Me encargó construirle un templo en Jerusalén, que está en Judá. 3 Cualquiera que pertenezca a su pueblo puede ir a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, quien vive en Jerusalén, ¡y que su Dios esté con ustedes! 4 En el lugar que se encuentre este remanente judío, que sus vecinos los ayuden con los gastos, dándoles plata y oro, provisiones para el viaje y animales, como también una ofrenda voluntaria para el templo de Dios en Jerusalén”».

Estimado lector

Este pasaje marca el inicio de una nueva etapa histórica para el pueblo de Israel: el fin del exilio babilónico y el comienzo de la restauración. El pueblo de Dios estaba bajo el poder de sus opresores, exiliado en un país extranjero, sin posesiones propias, sin templo, sin altar y sin un lugar de adoración; sin embargo, mantenía la esperanza de que algún día, a su debido tiempo, regresaría a su tierra. Con esta expectativa, preservó la distinción de sus familias, el conocimiento de su religión y su rechazo a la idolatría. Dios «despertó el espíritu» de un gobernante pagano para ejecutar su voluntad, demostrando que el Señor gobierna sobre todas las naciones y sus reyes. De este modo, Ciro reconoce la autoridad de Yahvé como «el Dios de los cielos» y le atribuye la concesión de sus reinos, así como el mandato de edificar el templo en Jerusalén. Por su parte, el edicto apela a la solidaridad de quienes permanecen en el territorio para que apoyen a los retornados con plata, oro, bienes y ofrendas voluntarias, pues la obra de Dios requiere tanto de aquellos que asumen el llamado de marchar al frente como de quienes sostienen la labor con recursos materiales. En última instancia, Dios gobierna el mundo y mueve el ánimo de los hombres: todo lo bueno que se lleva a cabo en cualquier lugar y tiempo proviene de Él, quien pone los pensamientos en la mente, otorga entendimiento, da la capacidad de emitir un juicio recto e inclina la voluntad hacia donde le place. Así, el pasaje recuerda que la fidelidad divina no está limitada por las circunstancias políticas ni por el tiempo, e invita a los creyentes a confiar plenamente en las promesas de Dios mientras colaboran activamente en su obra, ya sea asumiendo el llamado al servicio directo o sosteniendo generosamente la labor comunitaria con sus recursos materiales. ¿De qué manera práctica puede responder la comunidad creyente hoy, ya sea ofreciendo su propio servicio o disponiendo sus recursos, para impulsar la obra que Dios desea edificar en su entorno?

Lleva la Palabra a tu día

Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.

Guía diaria

4 pasos para tu tiempo con Dios

1

Paso 1

Prepárate para escuchar a Dios

Invita en oración la presencia de Dios y pídele que su verdad te sea revelada antes de leer.

  • Respira profundo y aquieta tu mente.
  • Pide que la lectura te muestre a Jesús y su voluntad.
2

Paso 2

Lee y reflexiona en la Palabra

Lee despacio y en voz alta si puedes, dejando que el Espíritu Santo subraye lo que necesitas hoy.

  • ¿Qué te muestra este pasaje sobre quién es Dios?
  • ¿Qué te dice sobre tus actitudes o decisiones?
  • ¿Hay un ejemplo que seguir o evitar?
3

Paso 3

Responde en oración

Habla con Dios sobre lo que viste.

  • Pide perdón y recibe su gracia.
  • Da gracias por sus promesas y cuidado.
  • Presenta tus necesidades y las de otros.
4

Paso 4

Aplica y registra

Anota lo que Dios te habló y un paso concreto para hoy.

  • ¿Qué le habló Dios?
  • ¿Qué cambiará en tu perspectiva?
  • ¿Cómo lo aplicarás en tu día a día?

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