EFESIOS 2:4-7 NTV
4 Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto 5 que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) 6 Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. 7 De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús.
Estimado lector
Pablo enseña que la reconciliación entre Dios y el ser humano nace únicamente de la misericordia y el gran amor divinos, no de los méritos de las personas. Aun cuando la humanidad estaba muerta en sus pecados e incapaz de justificarse, Dios decidió amarla y ofrecerle salvación por medio de Jesucristo. Esta obra es completamente un acto de gracia, por lo que nadie puede considerarse digno de recibirla. Al dar vida junto con Cristo, Dios transforma al creyente en una nueva creación y le concede una nueva identidad espiritual. Además, le otorga una posición en los lugares celestiales con Cristo, mostrando que su ciudadanía pertenece al reino de Dios. Pablo afirma que esta gracia no terminará, sino que seguirá manifestándose por toda la eternidad para revelar la gloria y la bondad de Dios. El propósito de esta obra es exaltar a Dios y demostrar la inmensidad de su amor hacia quienes no lo merecen. La gracia divina es inagotable y suficiente para todos, pues nunca disminuye ni se agota. Incluso cuando las personas rechazan el regalo de la salvación, Dios continúa llamándolas con paciencia y misericordia para que acepten la vida nueva que ofrece en Cristo Jesús.
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.