EFESIOS 2:1-3 NTV
2 Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. 2 Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo—el líder de los poderes del mundo invisible[a]—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios. 3 Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.
Estimado lector
Pablo se dirige a la iglesia de Éfeso para recordar a los creyentes que la vida que ahora poseen es resultado exclusivo de la obra redentora de Dios por medio de Jesucristo. Les recuerda que, aunque Cristo les otorgó vida eterna mediante su muerte y resurrección, nunca deben olvidar de dónde fueron rescatados. Antes de conocer a Cristo, estaban muertos en sus delitos y pecados; no se trataba de una muerte física, sino de una muerte espiritual que los mantenía separados de Dios.
Una persona espiritualmente muerta vive cómoda en el pecado, siguiendo los deseos de su naturaleza y del mundo, sin percibir su condición. En cambio, quien ha recibido vida en Cristo desarrolla un nuevo corazón que rechaza aquello que antes abrazaba. Aunque el creyente aún lucha contra el pecado, ya no puede permanecer indiferente a él, pues el Espíritu Santo lo guía al arrepentimiento y a la obediencia. Por eso, Pablo exhorta a recordar siempre la gracia recibida y a vivir de una manera digna del llamado de Dios. ¿La manera en que una persona vive hoy refleja que ha sido rescatada de la muerte espiritual y transformada por la gracia de Cristo?
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.