EFESIOS 1:7-8 NTV
7 Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados.
8 Él desbordó su bondad sobre nosotros junto con toda la sabiduría y el entendimiento.
Estimado lector
Pablo acumula en dos versículos una cantidad de riqueza teológica que tomaría capítulos enteros desarrollar. Dios, dice, es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados.
Hay dos palabras que merecen ser analizadas con detenimiento: libertad y perdón. No son sinónimos. La libertad habla de rescate, ya que el ser humano estaba en cautiverio y fue comprado a un precio. El perdón habla de deuda cancelada, es decir que lo que se debía fue borrado por completo. Estas dos palabras describen a alguien que no solo fue sacado de la prisión, sino que salió sin cargos.
Y el precio no fue simbólico. Fue la sangre de Cristo. Pablo no suaviza el costo de la redención, por el contrario lo pone en el centro, porque la magnitud del precio revela la magnitud del amor.
Luego añade que esa gracia fue derramada con toda sabiduría y entendimiento. Dios no actuó por impulso ni por emoción. Actuó con un plan preciso, diseñado desde la eternidad, ejecutado con exactitud.
La gracia de Dios no es barata ni descuidada. Es abundante y sabia.
¿Estás viviendo a la altura de una redención que costó todo, o la estás tratando como algo ordinario?
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.