JOSUE 24:16-18 NTV
16 El pueblo respondió:
—Nosotros jamás abandonaríamos al Señor ni serviríamos a otros dioses. 17 Pues el Señor nuestro Dios es el que nos rescató a nosotros y a nuestros antepasados de la esclavitud en la tierra de Egipto. Él hizo milagros poderosos ante nuestros propios ojos. Cuando andábamos por el desierto, rodeados de enemigos, él nos protegió. 18 Fue el Señor quien expulsó a los amorreos y a las otras naciones que vivían aquí, en esta tierra. Por lo tanto, nosotros también serviremos al Señor, porque solo él es nuestro Dios.
Estimado lector
El pueblo respondió bien. Rápido, unánime y con las palabras correctas: “jamás abandonaríamos al Señor.” Hasta hicieron su propio recuento de lo que Dios había hecho con ellos. Conocían la historia, sabían el argumento, la respuesta fue teológicamente impecable. Y sin embargo, Josué no los felicitó.
El pueblo demostró que podía confesar con la boca lo que todavía no había decidido del todo con el corazón. No es que estuviera mintiendo, sino que había una distancia entre la emoción del momento y la profundidad del compromiso real.
Hay una diferencia entre responder a Dios en un momento de fervor colectivo y mantenerse fiel cuando ese fervor se enfría y la vida ordinaria regresa. El pueblo habló desde lo que habían visto y escuchado ese día. Josué sabía que la prueba real no vendría en ese monte, sino después, en la rutina, en la tentación silenciosa, en los días donde nadie está mirando.
Así mismo le sucede al creyente de hoy. Es relativamente fácil declarar fidelidad a Dios en un culto, rodeado de hermanos, con el corazón caliente. Lo difícil es que esa misma declaración gobierne las decisiones de un miércoles cualquiera, cuando nadie escucha y el fervor ya pasó.
La fe que solo funciona en culto todavía necesita raíces.
Tu compromiso con Dios resiste en los días y las situaciones ordinarias o se limita al servicio del domingo?
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.