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Tiempo a solas con Dios

CUANDO LOS HOMBRES PASAN, LA FIDELIDAD PERMANECE

sábado, 18 de julio de 2026

JOSUE 24:29-33 NTV

29 Después de eso, Josué, hijo de Nun y siervo del Señor, murió a los ciento diez años de edad. 30 Lo enterraron en Timnat-sera, tierra que se le había asignado en la zona montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas. 31 El pueblo de Israel sirvió al Señor durante toda la vida de Josué y de los ancianos que murieron después de él, los cuales habían vivido en persona todo lo que el Señor había hecho por Israel. 32 Los huesos de José—los cuales los israelitas llevaron consigo cuando salieron de Egipto—fueron enterrados en Siquem, en la parcela que Jacob le había comprado a los hijos de Hamor por cien piezas de plata.[d] Esa tierra estaba situada en el territorio asignado a los descendientes de José. 33 Murió también Eleazar, hijo de Aarón. Fue enterrado en la zona montañosa de Efraín, en la ciudad de Guibeá, la cual se le había entregado a su hijo Finees.

Estimado lector

Esta porción bíblica habla acerca de la muerte de Josué y de la importancia que tuvo no solo en su generación, sino también en las generaciones siguientes. Josué murió siendo reconocido no por haber sido un gran militar, un líder del pueblo de Israel o el sucesor de Moisés, sino por algo mucho más importante: fue reconocido como un siervo del Señor. Josué fue alguien que puso sus dones y capacidades al servicio de Dios. No buscó la gloria personal ni se atribuyó los resultados de sus victorias, sino que reconoció que todo lo que había logrado era gracias al poder y la fidelidad del Señor. Su vida demuestra que una persona obediente a Dios puede convertirse en un instrumento que impacte generaciones enteras. Aunque los líderes murieron, Dios permaneció siendo el mismo y sus propósitos continuaron firmes. Así también se puede ver con José, cuyos huesos fueron llevados y sepultados en la tierra prometida, cumpliendo la promesa que Dios había hecho generaciones atrás. Esto recuerda que Dios es fiel a su palabra y que sus promesas permanecen, aun cuando pase el tiempo. Josue 24: 29-33, invita a reflexionar sobre el legado que cada persona está construyendo. Josué no fue recordado solamente por lo que hizo, sino por a quién sirvió. La pregunta que deja este texto es: Cuando la vida termine, ¿serán las personas recordadas por sus logros o por su fidelidad al Señor?

Lleva la Palabra a tu día

Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.

Guía diaria

4 pasos para tu tiempo con Dios

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Paso 1

Prepárate para escuchar a Dios

Invita en oración la presencia de Dios y pídele que su verdad te sea revelada antes de leer.

  • Respira profundo y aquieta tu mente.
  • Pide que la lectura te muestre a Jesús y su voluntad.
2

Paso 2

Lee y reflexiona en la Palabra

Lee despacio y en voz alta si puedes, dejando que el Espíritu Santo subraye lo que necesitas hoy.

  • ¿Qué te muestra este pasaje sobre quién es Dios?
  • ¿Qué te dice sobre tus actitudes o decisiones?
  • ¿Hay un ejemplo que seguir o evitar?
3

Paso 3

Responde en oración

Habla con Dios sobre lo que viste.

  • Pide perdón y recibe su gracia.
  • Da gracias por sus promesas y cuidado.
  • Presenta tus necesidades y las de otros.
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Paso 4

Aplica y registra

Anota lo que Dios te habló y un paso concreto para hoy.

  • ¿Qué le habló Dios?
  • ¿Qué cambiará en tu perspectiva?
  • ¿Cómo lo aplicarás en tu día a día?

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