JOSUE 24:19-23 NTV
19 Entonces Josué advirtió a los israelitas:—Ustedes no son capaces de servir al Señor, porque él es Dios santo y celoso. No les perdonará su rebelión ni sus pecados. 20 Si abandonan al Señor y sirven a otros dioses, él se pondrá en contra de ustedes y los destruirá, aunque les haya hecho tanto bien en el pasado.21 Pero los israelitas respondieron a Josué:—¡Eso no! Nosotros serviremos al Señor.22 —Ustedes son testigos de su propia decisión—les dijo Josué—. Hoy han elegido servir al Señor.—Claro que sí—respondieron—, somos testigos de lo que dijimos.23 —Muy bien—dijo Josué—, entonces destruyan los ídolos que tienen entre ustedes y entréguenle el corazón al Señor, Dios de Israel.
Estimado lector
Cuando el pueblo de Israel declaró con ligereza su intención de seguir a Dios, se topó con un muro de cruda realidad levantado por su líder. Josué no buscaba desanimarlos, sino confrontarlos con el verdadero carácter del Dios con el que pretendían pactar. Él les recordó que el Señor no es una deidad pagana más a la que se puede engañar con rituales externos o promesas vacías; Él es un Dios santo y celoso que demanda exclusividad total.
Este pasaje confronta de manera directa el estilo de vida actual. Con frecuencia, el creyente moderno se apresura a cantar canciones de entrega absoluta el fin de semana, pero el lunes vuelve a confiar en sus "ídolos culturales": la seguridad financiera, la validación profesional, las relaciones afectivas absorbentes o el control de las circunstancias.
El creyente está llamado a realizar las siguientes acciones concretas: Identificar los ídolos ocultos, Tomar decisiones de despojo, Renovar el pacto desde la dependencia. Reconocer con humildad que, por fuerzas humanas, les incapaces de mantener una fidelidad perfecta.
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.