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Tiempo a solas con Dios

La maldad no permanecerá para siempre.

martes, 20 de octubre de 2026

ZACARIAS 5:5-11 NTV

5 Entonces el ángel que hablaba conmigo se adelantó y dijo:—Mira hacia arriba y fíjate en lo que viene.6 —¿Qué es?—pregunté.—Es una canasta para medir grano[b]—respondió—, y está llena con los pecados[c] de los habitantes de todo el país.7 Entonces fue levantada la pesada tapa de plomo de la canasta y adentro había una mujer sentada. 8 El ángel dijo: «La mujer se llama Perversidad», y la empujó adentro de la canasta otra vez y cerró la pesada tapa.9 Entonces miré hacia arriba y vi a dos mujeres que volaban hacia nosotros, planeando con el viento. Tenían alas como de cigüeña, y recogieron la canasta y levantaron el vuelo.10 —¿Adónde llevan la canasta?—le pregunté al ángel.11 —A la tierra de Babilonia[d]—me respondió—, donde construirán un templo para la canasta. Luego, cuando el templo esté listo, colocarán la canasta allí sobre un pedestal.

Estimado lector

La visión de la mujer dentro del recipiente revela una profunda verdad espiritual: Dios conoce la maldad que habita en el corazón humano y tiene el poder para juzgarla y apartarla de Su pueblo. La mujer representa la maldad, mientras que la pesada tapa de plomo simboliza que el mal está sujeto a la autoridad divina. Su traslado a Sinar, territorio asociado con Babilonia y la rebelión contra Dios, anuncia simbólicamente que la maldad será retirada de en medio de Su pueblo. Esta visión enseña que Dios no desea solamente restaurar las circunstancias externas, sino transformar profundamente el corazón. Su propósito es levantar un pueblo santo, libre de aquello que contamina su relación con Él. Asimismo, el pasaje recuerda que ninguna injusticia permanece oculta ante Sus ojos. Aunque la maldad parezca extenderse y fortalecerse, jamás podrá superar el poder y la justicia del Señor. Cada creyente debe examinar su corazón y permitir que Dios revele aquello que necesita ser corregido. La verdadera restauración comienza cuando existe un arrepentimiento sincero y disposición para obedecer Su Palabra.

Lleva la Palabra a tu día

Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.

Guía diaria

4 pasos para tu tiempo con Dios

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Paso 1

Prepárate para escuchar a Dios

Invita en oración la presencia de Dios y pídele que su verdad te sea revelada antes de leer.

  • Respira profundo y aquieta tu mente.
  • Pide que la lectura te muestre a Jesús y su voluntad.
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Paso 2

Lee y reflexiona en la Palabra

Lee despacio y en voz alta si puedes, dejando que el Espíritu Santo subraye lo que necesitas hoy.

  • ¿Qué te muestra este pasaje sobre quién es Dios?
  • ¿Qué te dice sobre tus actitudes o decisiones?
  • ¿Hay un ejemplo que seguir o evitar?
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Paso 3

Responde en oración

Habla con Dios sobre lo que viste.

  • Pide perdón y recibe su gracia.
  • Da gracias por sus promesas y cuidado.
  • Presenta tus necesidades y las de otros.
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Paso 4

Aplica y registra

Anota lo que Dios te habló y un paso concreto para hoy.

  • ¿Qué le habló Dios?
  • ¿Qué cambiará en tu perspectiva?
  • ¿Cómo lo aplicarás en tu día a día?

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