Josué 12:1-3 NTV
“Estos son los reyes del oriente del río Jordán a quienes los israelitas mataron y les quitaron sus tierras. El territorio de esos reyes se extendía desde el valle del Arnón hasta el monte Hermón y abarcaba toda la tierra situada al oriente del valle del Jordán. Derrotaron a Sehón, rey de los amorreos, quien vivía en Hesbón. Su reino incluía Aroer, en el límite del valle del Arnón, y se extendía desde la mitad del valle del Arnón hasta el río Jaboc, el cual sirve de frontera con los amonitas. Ese territorio incluía la mitad sur del territorio de Galaad. Sehón también controlaba el valle del Jordán y algunas regiones al oriente, desde el mar de Galilea al norte, hasta el mar Muerto en el sur, incluso la ruta a Bet-jesimot y, más al sur, hasta las laderas del Pisga”.
Estimado lector
La tierra entregada a estos reyes comprendía el territorio de Israel ubicado al este del río Jordán, hacia el oriente donde nace el sol. Aunque esta lista puede parecer extensa o tediosa para quienes no vivían allí, para el pueblo de Israel representaba un asunto fundamental, pues definía qué tierras pertenecían a su herencia y formaban parte de su vida diaria. El texto también resalta la importancia de recordar las misericordias pasadas de Dios y honrar a quienes fueron instrumentos de bendición antes que otros, reconociendo que es el mismo Dios quien obra en todas las generaciones.
Moisés entregó a una parte de Israel una tierra fértil y abundante fuera del Jordán, mientras que Josué condujo al pueblo hacia la Tierra Santa dentro del Jordán, otorgándola a toda la nación. De manera simbólica, se presenta un contraste entre la ley y la obra de Jesucristo. Así como Moisés otorgó bendiciones temporales y materiales, Josué llevó al pueblo a una herencia más completa. Del mismo modo, Jesucristo, representado como el verdadero Josué, concede a todos los creyentes las bendiciones espirituales prometidas y la esperanza del Canaán celestial.
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.