Josué 3:1-5 (NTV)
Temprano a la mañana siguiente, Josué y todos los israelitas salieron de la arboleda de Acacias y llegaron a la orilla del río Jordán, donde acamparon antes de cruzar. Tres días después, los jefes israelitas recorrieron el campamento y dieron instrucciones al pueblo: cuando vieran a los sacerdotes levitas llevar el arca del pacto del Señor su Dios, debían dejar sus puestos y seguirlos. Dado que nunca antes habían viajado por ese camino, ellos los guiarán. Debían mantenerse aproximadamente a un kilómetro detrás, guardando una buena distancia entre el pueblo y el arca, asegurándose de no acercarse demasiado. Entonces Josué indicó al pueblo que se purificara, porque al día siguiente el Señor haría grandes maravillas en medio de ellos.
Estimado lector
El pasaje describe un tiempo de transición y preparación para el pueblo. Antes de cruzar el Jordán, hubo instrucciones claras, orden y un llamado a la purificación. Esto revela que antes de los milagros visibles, Dios trabaja primero en el corazón. El llamado no era solo a avanzar, sino a prepararse espiritualmente. La purificación antecedía a las maravillas. La obediencia precedía al movimiento. La reverencia abría el camino. Cuando el pueblo siguió el arca manteniendo la distancia indicada, reconoció que la presencia de Dios debía ir delante. No era un paso impulsivo, sino dirigido. No era improvisación, sino alineación. Este pasaje enseña que un corazón restaurado es un corazón que se prepara, que se purifica y que decide seguir la dirección de Dios antes de ver el milagro. ¿Estás dispuesto a rasgar tu corazón delante de Dios para que Él restaure lo que has perdido?
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.